Poemas de Sol Amancay

Fotografías de Sol Amancay

Besar las manos de alguien en abismo,
preguntarnos “quién soy” “¿tendremos hijos algún día?”
Tocar madera para que el espejo
no se dote de poderes maravillosos,
tocar madera
así se vuelve parlante y al menos nos dice algo.
Tocar madera por las dudas
si esperamos cruzarnos
en algún rincón del barrio,
cruzar los dedos,
buscar testigos,
disfrazar el deseo
sentirnos euforia por debajo de la ropa,
o quedarnos sin yerba
el día que invitamos a un amigo
después de tantos años.

Pedirle
al amor lo que no tiene.

Mirame
mirame
no soy de barro,
por haber nacido pobre
no soy de barro.
Tal vez se me exija ser de roble,
aunque sigo pensando que de huesos
y un viernes a la noche
lo escribo para no olvidarme:
soy de carne y hueso.
Leo el famoso:
“si pudieras verme detrás de las palabras sabrías…”.

A mi corta edad,
el deseo es rey.
A mi edad,
un minuto en mi cabeza es
el hambre de los noventa,
es la dura calle,
o las personas duras,
olas nuevas formas de pensamiento
que ignoran completamente el dolor,
que ignoran la existencia del amor.

No es posible,
sí,
alguien más está llorando,
el afán de este día es conseguir amigos,
el deseo es rey,
como dije antes
el deseo es el afán de este día,
entonces…
Hay algo para hacer.

A Paw Varela

Noche en el suelo limpio,
hoy ya sé que me duermo a la una
si pienso en las doce,
si mi proyecto está en la épica,
si una amiga me ve nociva,
fluorescente,
y no le puedo pedir disculpas,
o que me saque el color globalizado,
o me pinte de blanco para no parecerme al mundo,
el mundo o los adjetivos,
que se mezclan con la basura;
son colores fuertes y festivos,
cualquier ciudad cosmopolita.

Será mi culpa
¿Me habré pintado mal?
¿Habré comido tan transgénico esta tarde?
Será mi cuerpo un desecho más del riachuelo y de la noche,
el cantar de los imperios y la suerte,
como el agua en los tanques
que nunca
llegaron
a la rivera.

Hombres
dioses,
padres,
todos tienen un Falo
¿Alguno tendrá un trapo limpio para pasarme por adentro?
Estoy borrando un rastro,
mi viejo,
tengo el cuerpo globalizado
y ahora grande
porque crecí en la obscurita y nociva vida
que me hace brillar fluorescente.

Noche en suelo limpio,
que la linda imagen
no sea el follaje de la mierda
una postal con mi brillo,
pero ojo por ojo,
mi proyecto sigue intacto,
humana convencida,
atrás el tiempo
que no fue mito,
como si hubiera algo bello para descifrar
debajo
de tanto
color
a vos
modernidad.

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Sol Amancay nació en 1993 en Mataderos y creció en el conurbano sur, Monte Grande (barrio Malvinas). La poeta estudia Letras clásicas en la Universidad de Buenos Aires, es docente de lengua y literatura, ensayista y crítica literaria. Su actividad militante la desempeña en una organización de izquierda e independiente, llamada Verbo Irregular.