Poemas de Nina Jäger

Ilustración: Yasmin Herrera Agüed

carta de agradecimiento

a Henrietta Leavitt

en esta tarde de lluvia en que el mundo
se reduce
a mi tres ambientes con patio
y cada uno desde su casa
duda si el universo
sigue existiendo, te escribo
Henrietta. quiero darte las gracias
por tu trabajo mecánico, de mujer
en un mundo de varones
por dedicarte a
calcular
calcular
calcular
por descubrir cómo brillan
las estrellas Cefeidas:
iluminan
se apagan
de manera predecible
iluminan
se apagan
a intervalos regulares
iluminan
se apagan
una epifanía: por vos fue factible
calcular distancias
relativas
absolutas
entre las estrellas y nosotros
entre las estrellas y las estrellas
entre nosotros y lo otro
no sabés, una de estas
estrellas mojón
que descubriste permitió
a tus jefes, años
después de tu muerte, revelar
que Andrómeda no es una nebulosa
un cúmulo de estrellas y gas
sino una galaxia
una gran galaxia con su jerarquía
y su orden y así
con la distancia
pasamos a concebir este
nuestro universo
lleno de galaxias
gracias a vos, Henrietta, que moriste
ignota en el silencio
de tu sordera
y dejaste unos libros
una mesa una silla una cama y un atril
por toda herencia
gracias a vos, hoy me tranquiliza
saber que hay mucho más que lo que veo
allá afuera

la estirpe del aguijón


fui picada decenas de veces
como vos ahora
lloré y mordí trapos
pronuncié palabras en lenguas
secretas, sonidos guturales
cuando me ponían, como a vos
ahora, frío en la roncha
decenas de veces vi
a mi pie no entrar en ningún calzado
crecer hasta volverse
globo rojo
conozco la dinámica y puedo
para vos volverla
palabra aunque no sirva
de ungüento: el movimiento equívoco
una pisada fuera de lugar
te ubica de golpe
y porrazo sobre una de ellas
no hay forma de evitarlo
está ahí y tu sola
sombra es amenaza. para vos
o para mí, su reacción
es un clavo inoculando
odio de fuego negro
para ellas es
defensa de la tribu: son infinitas
me la tienen jurada y yo
tramo mi guerra
secreta. ahora vos, hija,
sos mi soldada

yvy pytã*


de qué color
es este caballo
vino al mundo blanco y vivió
todos sus días
empolvado de rojo
es su crin
del color original
o
es como su andar
del dolor de la tierra

*en guaraní, “tierra colorada”.

púrpura de Schönlein


te vi con tus lentejuelas en el vagón
del tren deslizabas como una estrella
fugaz tu cuerpo de puto
bailabas tan loca con los ojos
de las viejas y sus cejas admonitorias
fascinación y rechazo de los mojigatos
en tu culo parado, tu pelo
púrpura
tan púrpura
como tu cara
cara dura
cara rota
la desfachatez de tus patines
invictos y yo
tan ahí
tan sabiendo
que nunca será para mí
esa danza de libertad

grito


como la sirena
de ese camión: su volumen
su coloratura y su timbre
precisos tocan
en mi perra doméstica
rutinaria sin raza
la fibra ancestral para vibrar
en la frecuencia de las antepasadas
esta perra se sabe loba
aúlla
a la manada le da
su voz
en la cacería de la noche

algo distinto


me lo enseñó mi papá
el carpintero
distingue qué sobra en un roble
un cedro o cualquier
otro pedazo común
qué sobra
para que la madera sea
algo distinto de sí misma
para que la madera diga
algo distinto de sí misma
qué sobra
me lo enseñó mi papá
el poeta
también lo distingue

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Nina Jäger (Buenos Aires, 1987) es Licenciada y Profesora en Letras (UBA) y Especialista en Literatura Infantil y Juvenil (UNSAM). Es docente de Literatura en diversos niveles educativos. Recibió una mención de honor en el concurso Palabras al Mundo (2016). Su cuento “El momento en que estás” fue publicado en la antología Identidades encontradas, editada en 2017 por Norma para la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. Su poema “Embestida” fue incluido en la antología Flotar. Cien poemas sobre ríos, cien poetas argentinxs, editado en 2020 por Camalote. Los poemas aquí publicados forman parte de su poemario Por toda herencia, que saldrá publicado próximamente por Agua Viva ediciones. Estos y otros textos suyos pueden leerse en su cuenta de Instagram @poesia.puerpera.