Poemas de Marcos Francese

"Durmientes en fuga" por Andrea Racciatti
Repollitos de Bruselas

¿Acá es Arba o el municipal?
-No, señora, Arba no es acá, yo saco el impuesto municipal.
-Pero, entonces, ¿qué haces acá?
-Doy informes de deuda del municipal, señora.
Y después solo me mira, no me dijo hola eso no lo dije antes, perdón. Me mira, mira algo que tiene en la cartera y me vuelve a preguntar o sueño que me pregunta: ¿Cobrás Arba o el municipal? Y entonces sin que llegue a responder por segunda vez se va, desilusionada y sin decirme chau. Yo levanto la voz y le digo ‘hasta luego’ haciéndome el irónico y a los diez metros mientras se iba yendo me escucha, mira su cartera, me mira y vuelve. Le sonrío para que sepa que no quiero pelear, le hago caras como le harías vos a tu abuela y ella camina despacio y seria. Está enojada o quizás sea sorda. Me mira a mí y a la cartera, a la cartera y a mí. Vuelve al mostrador. Tiene un jogging negro y unas zapatillas nike y muchas boletas en la mano. Hay 3 cajas de Pago Fácil enfrente para preguntar pero decide venir de nuevo acá, a este escritorio, sucio y abandonado de la municipalidad. Ahora sí, apoya la cartera en el stand, no dice nada, no se ríe, no pestañea, no respira. Abre por fin la bolsa, cartera, morral o coso. Yo pienso que tengo que leer más y escribir menos, que colecciono días que nunca serán, que tenemos que dejar de idealizar una tarta de repollitos pero que no podemos no extrañar ser testigos de alguien viendo 14 veces el efecto mariposa y pensar en la música de Amelie o en un comercial de una sopa. A todo esto, solo saca un papel de la bolsa-cartera-morral-o coso que dice “¿Es Arba o el municipal?”. Lo deja al lado del teclado y se le cambia la cara en diez segundos. Se ríe, se ríe tan fuerte que me incomoda. No sé qué decir. Hasta que se va sin decirme chau.

Recuerdos de un pelo azul

otra vez volvés a recordar
que de ese pelo azul
pudo salir un pajarito
que acabaría con la tristeza del mundo
pero al toque te das cuenta
que los finales felices no existen
mientras estas viajando
por el cosmos con Pizarnik
sobreviviendo a una tormenta nuclear
o bailando con los espíritus
pero pensás eso
estando ausente
en el medio de una reunión
en la que tu cara no registra emociones
solo acompaña con la mirada
el intercambio de palabras
de esos nuevos extraños

Atardecer

la larga agonía del atardecer
trae momentos insignificantes
y otros te pueden dejar pensando
cuando prestás atención
a lo que era el patio
de una casa abandonada
que en cualquier momento
pudo convertirse en departamento
y cuando vos abrías la ventana
ese cachito de verde allá abajo
era algo natural
se había hecho rutina mirarlo
y ahora no está
y pensás en cómo era,
que había,
sí tenía árboles
hasta dudás si realmente existía
o si lo idealizaste,
sí siempre fue cemento.
ahora callás,
para meditar esa duda
y después volver con otras.

Cinismo

escribir un poema y subirlo a instagram
escribir un poema en tu muro de facebook
escribir un poema en 280 caracteres de twitter
escribir un poema en un blog que no entrás desde 2013
no soluciona el hambre en áfrica ni en la matanza
no ayuda a que se concrete la unidad del pj
no le gana a cambiemos las elecciones
no pasa santería de sublime en la radio
no es una libélula que solo ves en el espejo
no es otra promesa incumplida
no, nada de eso
solo te ordena un poco las ideas
hasta que abrís los ojos y es todo caos.

Everest

decile que le proponés un juego
qué estás dispuesto a perder
o a ganar
pero que vas a admitir el fracaso,
decile que todavía escuchás
cómo florecen las burbujas en un bidón
que intentas batir un café
que no te olvidas del te
que todo ya fue
que igual seguís escribiendo,
decile eso y un montón de cosas más,
hablale del Everest
y los 8 mil metros sobre el nivel del mar,
del frío que te puede amputar las manos
dibujale el sol, no sé, algo
aunque tenga sueño
aunque te diga ‘me acosté sin acostarme’
y no te diga ‘me quedé viendo una película’
y te diga:
te pido disculpas, colgué
pero me quedé viendo… ¿sabés?
no
me quedé viendo antes del amanecer,
no, antes del atardecer
esas, las dos.
Aunque no te diga eso,
decile todo eso
y nada más

Planeta Chubi

Hay días que salís a la calle
y querés estar en otro país
en otra época o en otro mundo
estar, por ejemplo, en la Plaza de Tiananmén
mirando a los ojos a un tanque
viendo morir a Rosas en una cama sucia de Southampton
o besando al único habitante del planeta Chubi
pero te das cuenta de que pensás esto
mientras estás limpiando tu casa
entonces todos esos pensamientos se reducen a detalles
al cuadrado exacto que forman las hornallas
a un estante que se quiere suicidar
a la puerta del bajo mesada que está floja
o a la suciedad de una cocina
solo te queda agarrar con resignación un trapo
y empezar a borrar cada una de las imperfecciones
despegar todos los restos de aceite
que no quede nada en el pasado y en el futuro
de paso te borrás la cara y te dibujás una nueva
hasta que lo último que hagas sea ir al baño
mirarte al espejo
y cuando ves que ahí no hay nada,
apagás la luz y salís a la calle.

Crack

Hay un momento de felicidad
que se me viene a la mente
y aparece cuando estás
podando un árbol.
Empezás con la sierra,
probás con el hacha
te cagas de frío al principio
porque es invierno
después te salen ampollas
a veces tenés que usar una cuerda
porque la rama es muy grande
y tenés que orientar la caída
qué lindo suena:
‘orientar la caída’
quizás todos necesitemos
una cuerda
y no para ahorcarnos
no
sino para direccionar
al menos,
para dónde nos vamos
a hacer mierda.
Pero llega un momento
en que la rama hace crack.
Y ese ruido,
el momento
en el que cede
que se parte,
que la venciste,
es felicidad.
Eso solo.
Y se va muy rápido.

Tratar de conquistar al mundo

Me dijiste
que mañana a la tarde
ibas a tratar
de conquistar el mundo
y yo me la creí
y me puse a pensar
en el Mayo Francés
en los fusilados de Trelew
en los muertos del 19 y 20
en la lucha es una sola
piquete y cacerola
en la asunción del Tío en el 73
en la renuncia del Tío en el 73
en la constante
trepidante
angustiante
contradicción
del pesimismo de la inteligencia
y el optimismo de la voluntad,
me puse a pensar
en el gran Mario
en el fuego mudo
y su tristeza que gotea
en la poesía
que te calma la angustia
así
de repente
y después de todo eso
me di cuenta
que escribiste
“tratar de conquistar el mundo”
y hacías referencia a Pinky y Cerebro
y no escribiste
“tratar de cambiar el mundo”
y yo caí de nuevo
como un boludo
y las utopías
se perdieron
una
vez
más

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Marcos Francese (1988) vive en San Justo, La Matanza. Es Lic. en Comunicación Social (UNLaM), empleado municipal de ese Partido y colabora en prensa del Sindicato de Trabajadores Municipales. Publicó en la Revista digital Narco y sube sus textos a siberiacronicas.tumblr.com