Poemas de Lucas Fulgi

Fotografía de Mariana Ana Ailen Barreto Velazquez
La epi

Ya no es madera la madera
ni metal el metal; está hecho de arte,
de los sonidos que crecí
al tocarte, vivir:
lleva tu cuerpo las marcas de mis errores,
ya son memoria, y así mis manos
sienten camino y aprendizaje.
¿Existís más allá de nuestro abrazo,
o solo sos, como canción, al ser tocada?
Sos, guitarra, mi guitarra
cuando recorro la avenida de tus notas
plagada de fracasos y también
alegrías que gané gota a gota;
porque tu olor a sueño cuando estás cerca,
o la manía de ver el mundo en seis
o tu sabor
tiene a veces el color de lo que intento
y no me sale,
como raíz creciendo entre las piedras.
Sigo porque tu voz es mi voz,
que estoy cansado de escuchar
y al mismo tiempo necesito,
como una sed eterna y tan profunda
que me empuja a estar atado
y a la vez me suelta.

Muda


Dejo ir
remeras viejas
y pantalones,

opiniones que ya no creo,
canciones que ya no escucho.

Las abandono
y son como pieles
que fui mudando.

Días


I
Fui testigo
del trabajo
de unos abejorros
sobre un tronco viejo.

II
Me vestí como hace dos años
pero no hubo caso:

III
La cumbia
del camión de mudanza.

No conozco a nadie en mi cuadra.

IV
Los colores
son en realidad
realidad hecha tiempo
tiempo vuelto cosas
cosas hechas gesto.

V
Escribo una vez más.
Quizá no sé callar;
quizá lo sé demasiado.

no soy el mismo.

Los vacíos

De a uno
los camiones agotaron sus excreciones
y las almas se abandonaron
a estar, sin ser, solo estar.

Los vacíos que dejan no los llena
la música
ni el ruido;
ni se cargan de cemento.

Por calles oscuras y sin nombre,
raspándose las yemas de los dedos
en el asfalto.

Sentir tus propias pieles
que se abren y se cierran
es mejor.

El verdadero vuelo
es estar despierto.

Hay que querer amanecer
para que salga el sol.

Chatos


Se te cayó la nariz al cielo
y te olvidaste lo que se sentía.
Ya no sos igual.

Creíste que tenías derecho,
pero nadie. No funciona así.
Tambié es para los demás:
cada uno es su propia oportunidad
de cambiar el mundo. Ni más
ni menos.

(de Afuentro, Peces de Ciudad, 2017)

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Lucas Fulgi nació en 1989 en la Ciudad de Buenos Aires, donde aún reside. Participa del colectivo de ciencia ficción “Sueños Futuros” con el cual publicó su primer libro, Cuentos para un nene de la luna (Imaginante, 2014). En 2017 publicó el poemario Afuentro (Peces de Ciudad) y, junto al dibujante Matias Chenzo, la historieta En el desierto (Alquimia Comics). Además publicó cuentos, poemas e historietas en numerosas revistas, antologías y fanzines.