Poemas de Leonardo Alejandro Alfonzo Amarista

Foto de Feliz Morales

Camposanto

El guardián se hacía notar batiendo la cola
en sus dominios cercados por mármol y concreto
el aspecto apacible disimulaba sus fauces
que mostraba en defensa del recinto
le dirigí unas cuantas palabras tuteando
y desapareció sin más en la lejanía
pienso que se contrarió con mi actitud.
Ahora tan sólo espera a que tome cita
guiándome de las flores que giran con el sol
hacia su escritorio de patas cortas.

A la deriva

¡Qué extraño quedar a la suerte
de la penumbra dentro de un bote!
Las luciérnagas de fisgonas
no trabajaron en mi paso,
tan sólo el miedo hizo
que chapoteara el curso del agua.
Parecía batir chocolate porque
el fango no se condecora de otro modo.

Atonté a más de un pez al arribar.
Mi compañero de remo apareció
mientras buscaba una charca,
actuó como un asalariado
que huye al ver peligro.
Criaturas oscuras emergían del fango,
desde el bote las creí bagres.

Venían las tinieblas
y las cosechas de trigo
brotaron doradas,
así las dieran por perdidas.

Presagio del sembrador sentado en la piedra

De llamarte lluvia alejaría todas las tijeras
y cuchillos que pudieran ponerse en cruz en mi patio
porque lo más probable es que no vengas.

SUS TAN TIV

Posaba su figura y presumía los cristales
con los que miraba al mundo
ante la arena suelta que represento,
cuando la tocaba sin entrar de lleno
su imagen poco limpia volcaba a otros seres vivos.
La creación de los cuerpos y sus conexiones a otros
guardan relación con el arme de los puzzle.
Las concavidades y las terminaciones nerviosas,
en algunos casos hay empatía o espacio donde embonar.
De lo contrario se termina como trash and refuse,
más comunes en algunos apellidos y rasgos del carácter.
Pero al contrario de los milagros, esta belleza es furio-
sa con sus perseguidores.
Los ata y usa para rejuvenecer retazos de su cuerpo
inmóvil.

Me la ponen difícil así, no todo es dulce o truco.
Sin caer en pasiones: las piedras buscan piedras
y los bivalvos han de adherir su lengua a la sal.

Beba

Cada que abro un nuevo espacio
busco mi salvación en lo verde
porque abundan los motivos
y los buenos deseos a su alrededor.
Como la tabla que pintaba de infante
para hacerla parcela de juegos
y tener espacio a plenitud.

También hay vida con agradable aroma
a la par recuerdos de frases
que aún marcan mi perspectiva.

La viejita Juana en pantuflas,
hacía labor de colibrí:
buscaba el dulce de la flor y sonreía.
Paola Soto dice que sembremos semillas
para que algo no deje de ocurrir.

Beba tiene un jardín esmeralda
que riega cada noche,
apiadándose del calor que afronta,
como pocas mujeres
dice que no importa la flor
sino que puedan vivir bastante,
porque la longevidad hace compañía,

porque permanecer día tras día
es una convicción irreversible de seguir adelante.

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Leonardo Alfonzo Amarista (El Tigre, 1994). Es poeta, narrador y Licenciado en Administración de empresas graduado en la UGMA. Ha publicado textos en revistas digitales como Digo.palabra.txt, Poesía desde Valencia, Teresa Magazine y Revista Liberoamérica. Está incluido en la Antología de poesía joven «Amanecimos sobre la palabra» (2016), Antología de poemas e ilustraciones La nueva normalidad (Argentina, 2021) y ha sido finalista del V y VI concurso de poesía Rafael Cadenas. Ha asistido a talleres de poesía dictados por Eleonora Requena y Sandy Tucci. Publicó su primer poemario Jardín Okigata (Alción Editora, 2021) recientemente. Actualmente reside en Buenos Aires, Argentina.