Poemas de Laura Wittner

Ilustración de Gabriel Carpita

Selección de Traducción de la ruta (Buenos Aires, Gog y Magog, 2020)

Por qué las mujeres nos quemamos con el horno

La marquita roja la tenemos todas.
Acá en la mano izquierda, con la que escribo
está también mi quemadura de horno.
Si la miro muy fijo, sobre el radio
se me despliega en tres:
se me tridimensiona la muñeca
y entrecerrando los ojos pueden verse
la muñeca de mi madre, la de mi abuela
y, en un tirón hacia delante, la de mi hija
picada de mosquitos, pulida y ya dispuesta
a la marca de la rejilla ardiente.

Por qué no tiene que llover los domingos a la noche

Truena y mis hijos están en su otra casa.
Primero un trueno lejos,
después uno más cerca,
un trueno finalmente atronador
que retumba en cada cuarto vacío
y en este único cuarto iluminado
donde trabajo a medianoche.
Truena y no tengo a quién calmar
lo que por un segundo se parece
a no tener quien me calme. Pero no.
Una madre se recompone pronto
aunque los hijos estén en su otra casa.

Por qué hablamos cuando hablamos de amor

Hoy vos dijiste cenar por almorzar;
después yo dije almorzar por cenar
hablando de otra cena, otro almuerzo.
Los dos dijimos palabras erróneas
pero confío en que habrá una solución,
en que podremos retomar la senda
del bienhablar, del bienestar.

Kayak

Del largo día que pasamos juntos
rescatás, un rato antes de dormir
el momento en que llevaste el bote
hasta la salida de la playa
y al final me impulsaste y me alejé
remando con tus remos
las manos acolchadas por tus guantes
la luz menguada por la visera de tu gorra.
Te gustó, me decís,
esa asistencia técnica.
Y yo, remando de regreso
vi tu pelo plateado y desbocado
que asomaba del agua marrón
como una luz de bienvenida.
¿Cuáles son tus leyes y cuáles las mías?
Eso siempre va a ser un secreto.
Nada funciona sino a los chispazos.
Chispa de pelo bajo el sol,
chispas entre remo y río,
chispas justo antes
de dormirnos.

Jueves, noche

Mi hijo maniobra jugadores de básquet
en la pantalla, desde el joystick.
Mi hija pasea playmóbiles
en una vieja combi Lego
procedente de otra infancia.
Las luces están todas encendidas
y cada una cumple su función
porque enuncia otra tonalidad;
y todas juntas cumplen la función
de mandarme de gira a cada rato
a bajar teclas y repetir la antigua frase
la oración heredada: “¿por qué
dejan todas las luces prendidas?”.
Pongo música y lleno una botella
con el agua del filtro.
Cuando aparece el chisporroteo del aceite
doy vuelta una por una las batatas
porque no dejaré piedra sin mover
en la búsqueda del perfecto amor doméstico.

Volví a tener un limón en la mano

Es algo tan perfecto de agarrar.
¿Esto yo lo sabía? ¿Me acordaba?
Miren mi mano: se ahueca espontánea
y no queda nada en ella que no sea
limón: lo fresco, lo rugoso, el peso,
el perfume terrible, la acidez.
No hay distancia entre la mano y el limón.
Significan lo mismo por un rato.

Doblamos por Libertador

Mi hija dice que el jacarandá
le parece un árbol de otro mundo.
Que esa bruma violeta
no puede estar en nuestro mismo plano.
Siempre quise tener
una conversación así:
se me viene a dar justo
con esta nena.

Escena

La terraza perpendicular a mi balcón
tiene un foco encendido en algún lado:
el viento sacude la ropa a secar
que hace figuras sobre la pared de enfrente.
En el centro de cada escena hay una falla.
Para todo necesito una ficción.
Alguien que me conoce mucho
habrá montado este teatro de sombras.

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Laura Wittner nació en Buenos Aires en diciembre de 1967. Estudió literatura y escritura
con Juan Carlos Martini Real. Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires, coordina talleres de poesía y de traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales.
Publicó los libros de poesía El pasillo del tren (Buenos Aires, Trompa de Falopo, 1996); Los cosacos (Buenos Aires, Ediciones del Diego, 1998); Las últimas mudanzas (Bahía Blanca, Vox, 2001); La tomadora de café (Bahía Blanca, Vox, 2005); Lluvias (Buenos Aires, Bajo la luna, 2009); Balbuceos en una misma dirección (Buenos Aires, Gog y Magog, 2011); Noche con posibilidades (Montevideo, Civiles iletrados, 2011); Por qué insistimos con los viajes (Torrequemada, Ediciones Liliputienses, 2012/2017), La altura (Buenos Aires, Bajo la Luna, 2016); Lugares donde una no está –Poemas 1996-2016 (Buenos Aires, Gog y Magog, 2017 y Traducción de la ruta (Buenos Aires, Gog & Magog, 2020).
Como autora de libros para chicos publicó Cahier du temps (París, Actes Sud, 2006); Cumpleañeros (Buenos Aires, Brujita de Papel, 2007); La noche en tren (Buenos Aires, Tres en Línea, 2008), Gato con guantes (Buenos Aires, Tres en Línea, 2009); Eso no se hace (Buenos Aires, Limonero, 2015); Veo Veo – Conjeturas de un conejo (Buenos Aires, Tres en Línea 2015); Vecinos bichos (Buenos Aires, Norma, 2019); Dime cómo vuelas (Buenos Aires, Tres en línea, 2019); Los entusiasmos (Buenos Aires, Del Naranjo, 2019); Cosas que anoté en un cuaderno (Buenos Aires, Planta, 2019); Tengo un hijo alto (Buenos Aires, Delhospital Ediciones, 2019); Mi tortugo –fue vernos y querernos (Buenos Aires, Ralenti, 2019), Dinosauria de viaje, Dinosauria en movimiento y Dinosauria en casa (Buenos Aires, Ojoreja, 2020), Estimada familia (Buenos Aires, La Marca Terrible, 2020) y Luna y la luna (Buenos Aires, Periplo, 2020).
Tradujo del inglés al castellano libros de Leonard Cohen, David Markson, Anne Tyler, James Schuyler, M. John Harrison, Harry Kressing, Michael Holroyd y Frank McCourt, entre muchos otros, así como diversos libros para niños y jóvenes (publicados por editoriales como Sudamericana, Edhasa, La Bestia Equilátera, Norma y Niño).
En 1995 obtuvo una mención en el Primer Concurso Hispanoamericano Diario de Poesía, en 1996 ganó el primer premio en el Cuarto Concurso Nacional de Poesía de Tandil y en 2000 recibió el segundo premio en el Concurso Hispanoamericano Diario de Poesía-Revista Vox.
En 1997 recibió la Beca Fulbright / Fondo Nacional de las Artes gracias a la cual realizó un programa de investigación y perfeccionamiento de un año en la Universidad de Nueva York.
En 2016 y en 2019 recibió la Beca del Bicentenario para la Creación, del Fondo Nacional de las Artes.
Fue jurado del concurso de poesía Felipe Aldana de Rosario (2013), del premio de Poesía Fondo Nacional de las Artes (2014), de la Bienal de Arte Joven en las disciplinas cuento y poesía (2017) y de la convocatoria Clave 13/17 del Centro Cultural Recoleta (2018) y del Premio Provincial de Poesía José Pedroni (2019). Lleva(ba) el blog www.selodicononlofaccio.blogspot.com.ar.