Poemas de Flavia Calise

1

no sabía que las poetas pudiesen bailar:
la euforia es decir
una mentira
un hielo cayendo 
en un vaso de whisky
no se puede quemar para siempre
un bosque
las llamas no alumbran 
las ramas más altas
no puedo tragarlo todo
sólo porque es sabroso 
ni besar un revólver 
si está caliente
tal vez 
no debería volver a casa sola
estando tan arriba ni bajar
tan abajo
cuando el hielo 
se hace charco
será que la vida
siempre me pareció un espanto
que absorbo todo 
lo que me gusta
hasta que se agota
estoy 
sobre los techos mirando 
sobre qué incendio saltar
trago toda la espuma
que sale de tu boca
apenas te vas parece
un fruto seco
en la fiesta con luces
lloro por una receta de cocina 
mientras un chico 
me grita al oído
no sabía que las poetas
pudiesen bailar
debería asesinarlo 
pero el humo me dejó tendida
en una silla rota
le pregunto cuál es la señal 
que debo escuchar
si de un cajón que se revisa
es el ruido de las llaves 
en la puerta
del tren la barrera cayendo
como una tijera rota
cuál es la señal que dice
que no vaya hasta tu casa

si la de un pozo hondo
son algunas
cintas rojas
quién me avisa entonces
hasta dónde llega el grito 
dentro de un vaso 
lleno de agua

2

Últimamente encuentro a chicas con mi nombre

las persianas están rosas
el atardecer se rompe sobre mi cama
ayer hubo amenaza de bomba
en el bingo del barrio
ya no hay buenas noticias
vos estás demasiado triste
sólo te podrán acompañar
con el silencio
¿qué haces en una fiesta si estás triste?

nadie sabe cómo tengo el corazón
después de una maceta rota
nadie sabe el nombre de dos que chocan

que un beso sea
un auto enfrentado
a una moto rodeada
de vidrios en una esquina
la ambulancia lejos
que nadie salga herido
y el choque se vea
desde un colectivo
y la gente se asome
a ver lo que pasa
que los sorprendan
dos cuerpos que sangran
dos cuerpos parados
sobre espejos rotos

en la calle hay un bolso vacío
un monedero
y una ambulancia lejos
lejos lloran los dos amantes
¿qué hacés en una fiesta si estás triste?

sé que a veces
sé torna opaca mi forma
por ser un contenido que nunca se derrama
pero cada cuadra que hago con vos
me hace más hermosa
mientras las flores
cortan la virtualidad de una fiesta
¿qué hacés en una fiesta si estás triste?

últimamente encuentro a chicas con mi nombre
antes no
desde que empecé a bailar
bajo las luces del polvo azul y naranja
encuentro a chicas
antes no

pensé que nadie tenía este nombre
que no es habitual ni es
como se llamaría
una mujer hermosa

últimamente bailo sobre las luces
¿qué hacés en una fiesta?
bailo sobre las luces
antes, no

3

beauty girls:
no será mi boca un tajo
ni mi cuerpo la forma dura 
del deseo 
sé que tu padre vino medio loco 
de la guerra 
ya sin llanto, nunca más 
tu madre hacia años 
estaba dentro del silencio 
de la casa de ladrillos rojos 
donde trató de despertarte 
con ternura 
cada vez que estaban solos
no alcanzó todo el trabajo 
ni la comida hecha por horas 
el olor a flores nuevas 
las zapatillas compradas 
en cuotas 
será que te adueñabas 
de a poco 
del suelo y a la calle saliste 
y nos vimos un día
no alcanzó todo el esfuerzo 
que hicimos para vernos 
nos interrumpía siempre
tu tristeza
pero vos no sabés de las botellas
de otro 
los moretones ocultos 
por maquillaje para niños 
los encontré en una cajita rosa
que decía beauty girls 
tal vez por eso confundo
la belleza con un golpe
pero si no sabés, deberías 
de algún modo es evidente 
salimos después de horas del bar
habían clavado un cuchillo 
en la rueda de tu auto 
te enojaste pero yo 
sentí la euforia 
de tener una aventura juntos 
conseguir un taxi o caminar 
por la ciudad que nos mostraba
que la noche se termina siempre 

demasiado pronto

4

elementos de una isla
sos un avión que se cae
en mi isla desierta
mientras una mujer sueña 
con salir a la calle
y comer una fruta
con la boca abierta
una palmera se hunde
por la corriente 
de tu vuelo de nave 
parece el baile
de un pájaro vivo 
que sube las manos
y arrastra al viento
con las uñas llenas
de sal y algas
qué suavidad hay en las plantas
que viven debajo del agua
qué suavidad hay en las mantas
hundidas en los asientos
de un avión con tu cara
sos un avión que se cae
en mi isla desierta
que trae cristales ilesos
después de un golpe 
con botellas de etiquetas
rojas y amarillas
qué calor hace debajo 
de una frazada gorda
qué calor hace debajo
del perfume de tu aliento
y el cuero de los asientos
mientas les sacudo caracoles 
y algunas colillas viejas
sos un avión que se cae
en mi isla desierta
tengo en la espalda una cáscara 
cuando vos me nombrás
es como si alguien 
tirase del hilo
que cubre la herida

la piel se levanta
en forma de línea
como la envoltura
de un paquete de cigarrillos
ahora mi espalda es un volcán 
o el corte 
de una ciruela
sos un avión que se va
de mi isla desierta
vas por la ruta invisible
que forman las nubes
sos un avión que se va
si crecer es extrañar
estoy cada vez 
más vieja

5

tengo una amiga que sabe 
hablar con la ternura del silencio 
con la que se quiebra una nube
que cuando me mudo envuelve 
cada vaso o perfume
con lo que mejor lo cubre 
cajas para los libros 
algodón entre los cosméticos  
plástico para los vidrios y ceniceros 
papel de diario 
para los espacios vacíos 
entre el cartón y los cuchillos 
se ata el pelo y dice 
los platos van verticales 
como los discos
las dos sabemos 
son cosas muy importantes 
para una casa 

quisiera alguna vez estar 
detrás de sus ojos
o cerca de su cabeza 
para ver lo que ella ve 
mientras cantamos en una esquina 
cuando lloro o me lastimo 
con las puntas de una mesa 
y hasta ver mi propia cara 
cuando dice 
que podría abrazarme 
hasta que tengamos frío 
esta noche 
en una avenida desierta 
que podría abrazarme 
hasta que en entienda 
que ya no sirve que le diga 
que se vaya.

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Flavia Calise (1992, Buenos Aires). Es poeta, co-editora del fanzine “AludZine” y curadora de los ciclos literarios “La leyenda del vampiro floral” (2015 -actualidad) y “¡¿querés que llore?!” (2018). Publicó tres poemarios Diario en carmesí (Letra viva, 2012), Las canciones que les gustan a los muertos (Dunken, 2015) y “El incendio que hicimos en tu casa” (Textos intrusos, 2018). Fue parte del primer número de AludZine con una serie de poemas titulada “Regalos tecnológicos” (Ediciones Francia, 2017).
Está por publicar su cuarto poemario Beso las flores antes de tirarlas a través de Concreto editorial.