Poemas de Denise Fernández

Ilustración de Gabriel Carpita

MI DRAGON DE TRES CABEZAS

Tuvo un origen atávico y una vida ejemplar. Ahora cree que debiéramos llamarlo

héroe. Y tiene tres cabezas: Amor, Belleza, Felicidad. Su dolor es como rebozar el

sol por una casa sin techo.

EL DRAGÓN DE TRES CABEZAS QUE NO ES MÍO

(feat. Frank Stanford)

Tiene tres cabezas. Y parece un poema. Tres troncos con sus tres frascos de

relámpagos. Quiere ordenar sus pensamientos, pero los ángeles le merodean en

busca de calor. Cuando le duele la cabeza, le duele la cabeza.

*

LA GALLINA QUE NO ES MÍA

Estábamos robando un verso de William Carlos Williams, y en pleno acto me dice

¿para qué robar la gallina de los huevos de oro si podés robar un banco?

Me quedo. Llega la policía. “Las manos sobre la cabeza”.

Luego la cárcel y el trabajo voluntario. Nunca más robé un poema.

MI GALLINA

No es como la de los huevos de oro. Tampoco de las que dicen a sus hijas “yo en el

pasado no pensaba así”. Es más bien como esas que ponen de 280 a 320 huevos

por año y ensucian el reducto en el que viven. Nada que pensar. Empollan 21 días.

El 22 intentan escapar.

*

POETA MADRE

Estando despiertos, nos apoyamos más leves para dejar a todo descansar. Una

madre recuerda cómo se convirtió en una madre. Nadie le dijo ¿estás madre? Solo

fue madre y es, como una canción ensordecedora. Como una lupa tirada. Como

traducir una intención.

PENSAMIENTO

Los padres de los sueños cruzan los dedos y dicen, que los sueños despierten. Los

hijos de los sueños son como carne para bestias que merodean. Y los sueños se

parecen apenas un segundo a lo que querían decir. Luego piensan en los padres y

en los hijos. Como fantasmas con órganos.

POETA PADRE

Un mono escupe frases de vidrio y las llama hijos. Alas de mariposas martilladas

sobre ideas. Adosar colores a las cosas es el claveteo preferido de la mente. ¿Cuál

es el premio por esto? Parece maternidad. ¿Un premio es como otra persona? No,

no, un premio no es nada como otra persona.

*

CASI HADES

Rodeado por la lentitud, parece que va solo.

Ha decidido que quien actúa de madre sea más joven que quien actúa de hija,

“porque la mujer tiene eso”.

Cuando se olvida de que el amor es un verbo, recuerda que no le gusta la música

dominante.

Las cosas que se vacían pueden cargarse de nuevo.

RELIEVES EN UN VASO DE ORO

La persona de la novela no pega. Se va como sentimientos.

O alguien extraordinario. Hombres, pequeñas cosas tácitas vestidas de payaso.

Para Agamenón la leyenda va en diagonal, y en verdad lo piensa,

como un padre que pasa.

LA VIDA HOMÉRICA ES UNA COLABORACIÓN PERMANENTE

Con toda delicadeza, los efectos del personaje afectan al narrador. Como finales en

extinción. (Es

porque no pueden ocultarse.)

Los personajes sin esposa

suplican oscuridad.

Vagan sus espíritus alrededor de nociones.

¡Y pensé que vos llorabas por lo que lloraba yo!

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Denise Fernández nació en 1989, en Villa Atuel, San Rafael, Mendoza. Estudió antropología en la Universidad Nacional de Buenos Aires y guion en el LAB (Laboratorio de Guión). Integra el área de literatura del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Ha publicado Mis animales y los que no son míos (mágicas naranjas, 2020).