Diego Vdovichenko, selección de poemas

Fotografía de Gabriela Carrizo

Poemas seleccionados de Volver a la escuela (Club Hem, 2015)

viernes


cuando llegué aún no había pensado
qué era eso de volver a la escuela.

estuve mirando las aulas, el pasillo central,
la preceptoría, el salón de actos.
alguien me dijo que la dirección estaba al final,
al lado del baño de varones.

toqué la puerta y me hizo pasar.
no le gustó que no llamé para avisar
que estaban cubiertas las horas.
no le gustó que tenga puesta la capucha,
porque los profesores no usan capucha,
tampoco que tenga las uñas pintadas,
no agregó un por qué;
saltó de su silla

vamos al aula.
me presentó. les dijo algo así como que eran afortunados
que ahora iban a tener prácticas del lenguaje
a un profesor. encima joven, qué mejor.

miren, miren, acá está

parecía un programa de televisión.
se fue. me los quedé mirando.
ellos hicieron lo mismo.
uno gritó. los otros lo miraron y me miraron.
lo miré. le pregunté cómo andaba.

bien, usted profe?

martes


estoy sentado en el aula
es la hora del recreo
afuera algunos chicos
adentro otros.
una sola continúa con la tarea, se copó
no sé su nombre y sufro.

durante la hora vimos leyendas quechuas,
armaron grupos con la idea de inventar una historia.
eso a ninguno
le interesó.

al principio les mostré un libro de cartón
les gustó.
leí un fragmento
les gustó.

ahora gritan, corren, juegan pulseadas, se miden
de a ratos entran chicos de otros cursos y me dicen

vos sos piola profe

me presentan amigos de ellos, tomamos mate

estoy desorientado.

viernes


llegué 5 minutos tarde
discutí con la directora porque me vino a hablar
y no me la banco

entré al curso mal, mambeado por la situación
sobretodo porque un par de alumnos me vieron discutir en el pasillo

vió como rompe las bolas la vieja esa, profe?

sí Angel, pero es un poco más complejo

ahora tengo dos problemas:
-pensar qué carajo les enseño
-ver cómo mierda zafo del acta

la clase fue un caos.

Martes


Juan me contó la historia de un hombre
que se hizo mujer, de una mujer
que se hizo hombre y que ahora son pareja.
lo vio en Infinito.

quedamos en que le traía un cd de Fuerte Apache
y Sara Hebe para la próxima clase.

no sé si las cosas cambiarán
pero este momento es único.
algunos dibujan, otros miran los libros, se ríen,
hacen chistes, nada de esa gilada de agredirse.

Juan canta.
Angel no lee, no canta, no molesta.
está sentado con el libro sobre la mesa.
habla un corte con la Melisa y de vez en cuando sonríe.

me dijo que no tiene carpeta.
le dije que le iba a comprar una carpeta y un block de hojas.

en el recreo nadie quiere salir.

martes


hoy hablamos un poco del fin de semana largo,
dijeron algo del Adrián
que la mamá no lo dejó salir.

también le decían cosas de la Martina, la chica nueva.
Adrián se hizo el piola,
no copió nada de lo que les di para hacer.

es raro porque nunca es así.

están súper inquietos.

parece que uno de tercero le comió la piba al Angel
y él
debe demostrar que eso a un hombre no se le hace.
los demás lo jetean,
ma vale gil ma vale
pero para mí tiene un miedo bárbaro.
con suerte mide un metro treinta
y sus brazos son dos frenadas de bici.

les dicté una consigna para trabajar el barrio.
al principio de las clases les leí un poema.
se callaron cuando terminé

no entendimos nada profe

el Matías camina durante toda la clase por el aula.
están tranquilos un rato y al toque la agitan.
hablan de pelear siempre, de defenderse, si no
te toman por boludo, te descansan.
les leí otro poema y ni les calentó.
el Matías empezó a ponerse cada vez más inquieto
decía que él era del barrio y que allá
te la tenés que bancar porque él es como es
y no tiene por qué hacerle caso a nadie

en un corte patea un banco,
va y le escribe las hojas a la Martina
le digo que se calme.
los demás lo alientan,
él se ceba cada vez más.

me paro y les pregunto qué onda,
qué es eso de bancársela
de pelearse con todos los demás que opinen distinto.
Matías me dice que él se la banca,
que a mi me la da si quiere.
le pregunto si está seguro y si cree que es necesario.

se saca la bufanda y la visera
y me encara desde el fondo del aula.

patea un banco
se viene al humo.

me quedo parado mirándolo con muchas ganas
de reventarle la cabeza contra el pizarrón.

cuando se empezó a acercar pateando los bancos
se paró el Angel y le tiró un

tranca wacho

el aula quedó en silencio.
Matías se acercó, levantó la mano
derecha. lo miré.
amagó, pasó por atrás mío como dando la vuelta
y siguió para el fondo.
ya estaban viniendo el Ale, el Angel y el Juan a calmarlo.

me quedé parado. duro.
como mirando un punto fijo en la ventana.
sonó el timbre.

hasta el viernes chicos.

viernes


no hicimos nada
pero esta vez lo decidí yo.

Matías no fue. hablamos un poco de la situación
de la última clase. dijeron que fue un mambo del Matías.
que no le pase cabida.

se quedaron sentados, en silencio
desorientados.

el Esteban se acercó y me mostró una navaja.
le dije que tuviera cuidado, que se podía lastimar.
la guardó.

martes


todo esto que sucede
es nuevo para mí.

escribo.

martes
durante la clase hablamos de fútbol.
racing no gana hace dos meses y estos pibes
me tienen de hijo.

el Angel esta insoportable.
anda con la mochila puesta
todo tapado con la capucha y la bufanda.

le pega a los compañeros
los insulta.
dejé de darle bola
me puse a copiar unas consignas en el pizarrón.

al rato de haber entrado nos trajeron un cacho de pizza.
el Adrián se ortivó porque en la escuela dijeron
que les iban a dar comida caliente
y la pizza esta helada.

alguien toca la armónica en el pasillo.

me acerque al Angel y le dije por lo bajo que era un gil,
que al principio del año me pidió una carpeta,
que se la traje, llena de hojas y que ahora
no hace ninguna.

me dice que no,
el otro día la usó para dibujar
y que estuvo repiola.

martes


todo mal.

gritos, golpes, mala onda.

les dije que se calmen de muy mala manera. uno por uno.

los boquee como ellos hacen conmigo.
les hable de que tenía que cerrar las notas
que me entreguen el trabajo que estuvieron haciendo.

solo cinco lo hicieron.

el Angel y el Esteban boludean con el armario.
la Agustina está ofendida y no hace nada.
el resto trabaja con síntomas
de desesperación.

no puedo cambiar mi cara de orto.

en el recreo me fui a la sala de profesores, cosa que nunca.
fue peor.
estaban calculando cuánto faltaba
para terminar con los cursos.

recién hoy me enteré que durante el recreo
lo normal en los profesores
es juntarse en la sala ésta
y no quedarse en el aula
como siempre hago.

volví.

el Angel y el Juan se agarraron feo.
me tuve que meter.
el Juan lo doblega en altura y fuerza.
volaban sillas, mesas.
yo miraba todo desde el fondo.
cuando se fueron acercando
le pasé mis brazos por debajo de los de Juan
lo abracé fuerte, trabé sus brazos, lo sostuve, le dije:

-tranca Juan, tranca. me vas a pegar a mí y no tengo ganas.

mientras le decía eso el curso se calmo, sentí
como todas las miradas caían en mi.

Juan es, sin duda, el más tranquilo
y el más fuerte.

me senté algo aturdido.

al rato vinieron casi todos con sus sillas
y se sentaron alrededor de la mesa.

me preguntaban cuántas veces había peleado,
si me gustaba,
si había cobrado de a muchos.
cosas así.

en una el Angel dice:

nosotros nos la aguantamos acá, afuera no es tan así.
usted profe, se la banca afuera?

me acordé de cuando era alumno
de la técnica en bahía blanca
todo era más o menos parecido
peleas, corridas, esperas a la salida, sanciones, policías.

como ustedes. adentro ruido
afuera tranca, nada de agitarla tanto

viernes


el adrián me cuenta
que para hacerse unos mangos
junta los bolsones vacíos de arena
que hay en la calle y los vende
a 20 p.

martes


les dije las notas.
aprobaron pocos.
el Angel y la Martina
empezaron a agitarla una banda.
les dije que no hacían nada.
la boquearon más.

pedí el cuaderno de actas y se calmaron.

después del recreo vino una mina
que es preceptora o la jefa de.

me trajo el libro de actas para docentes
con un comunicado de la dire para los profes.
hay que entregar una banda de papeles
que no tengo idea de cómo completar.

mientras tomamos mate la preceptora me cuenta
del descontento general que hay con la directora.

me dice que me vigila,
que lee todos los días el libro de temas.
a mi, la posta, es que ni me calienta.
me comentó que los profesores se están organizando.

pienso en las conversaciones que escucho
en la sala de profesores.

me siento triste.
por qué lo hago me preguntas?
no lo sé, solo lo siento
y me atormenta.

Jueves


soñé que estaba en la escuela en la hora de lengua
y la profesora me desaprobaba a pesar de haber
aprobado el examen y los trabajos prácticos.
Cuando le preguntaba el por qué me decía

porque estás todo el día rompiendo todo
y no te quedás quieto

hoy con los de tercero empezamos a ver el Martín Fierro.
leyeron un poco en voz alta y el Hugo,
que le metió acento paraguayo a full,
cuando notó que la estructura de los versos
era a b b c,
me dijo
“avevese” en guaraní significa “quiero volar”.

Viernes


en el recreo del tercero
vino el Nacho a decirme
que el Adrián y el Esteban
se habían peleado feo
y que él les estaba déle decir

no se peleen che,
no se peleen,
que estamos todos juntos en esto.

martes


hablamos del realismo
empezamos por las cosas que pasan en la ciudad
las enumeramos.
luego la escuela.
finalmente sobre el aula.
escribí en el pizarrón lo que me dictaban:

lo que pasa en el aula:

-pelea
-agresión
-tarea
-insulto
-descanseros
-amenaza
-robos
-mates
-profe
-desorden
-discriminación
-gritos

hablamos un poco de los resultados del ejercicio.
quedé raro.

más abajo el Esteban escribió “feliz día profe”
el Arnaldo hizo lo mismo en el otro pizarrón.

faltando cinco minutos todos guardaron.
el Angel, que le está metiendo una banda de pilas,
empezó a contarme de sus muertos.

el Esteban empezó a enumerar
a todos los pibes que murieron
en el barrio
por salir a robar.
la Melisa y el Adrián
intervenían
reconociendo los muertos.

les pedí que escriban
para la próxima clase
cómo les gustaría que fuese la vida en el aula.

sonó el timbre.

esperé a que salgan todos.
antes de irme
le saqué una foto al pizarrón.

viernes


fui sin ganas,
se notó.

cada vez que
caigo desorganizado
ellos hacen lo que quieren.

cuando intento ordenarlos
no me pasan cabida,
como si me dijeran

jodete loco, eso te pasa por no ponerte las pilas.

martes


pensar en algo lindo
que me saque de acá.

partículas de tiza
caen del borrador
sobre el escritorio.

los pibes son unos forros
pero siguen siendo pibes.
seguramente se jactarán
de haberle jodido el día
al profesor de lengua.

está bien, tampoco es tanto.

la felicidad presenta
formas extrañas
para manifestarse.

martes


a la pregunta ¿qué les gustaría hacer en la escuela?, responden:
sexo
alcohol
rocanrol
mates
putas
play
hora libre
pelear
música.
unicornios
zombies
play
fútbol
música
hora libre
leer
películas
texto
música
jugar

viernes
el Adrián me dejó una hoja
en donde cuenta cómo se fue moviendo en el barrio
y cómo un amigo lo vendió con la yuta.

dice, llegando al final, tener más para contar
pero que se le acabo la hoja.

a mi me está sucediendo lo mismo.
esta es la última hoja de la libretita.

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Diego Vdovichenko nació en Rosario del Tala en 1985 pero cre­ció en Bahía Blanca. Vive en La Plata donde da clases de prácticas del lenguaje en escuelas públicas. Publicó Hasta acá (La Propia Cartonera, Montevideo, 2012) , Creo en la poesía (Ivan rosado, Rosario, 2015), Las Piedras (Gog y Magog, 2015), Volver a la escuela (Club Hem, 2015) y La canción que más nos gusta (Neutrinos, La paz, 2015).