Cinco poemas de Patricio Foglia

Nunca vi a mis padres darse un beso
ni tuve un hermano que me explicara
cómo eran las cosas. Cuando tenía ocho años,
ellos se separaron
y como parte de la división, mi madre
me llevó con ella al departamento de mis abuelos.
Era el departamento más chico del mundo
una pecera para hámsters,
rectangular y transparente, una cocina,
el living, un baño y el cuarto.

*

En el barrio
cada personaje tenía un apodo,
acompañándolo en secreto.
Mis abuelos se asomaban por la ventana,
se disfrazaban de francotiradores
jubilados
practicando su viejo oficio.
A veces, agarrábamos la gomera,
le tirábamos a los gorriones, a los zorzales
a todos esos pájaros que cantaban
como estúpidos, porque sí.

*

Antes, mis padres discutían todo el tiempo.
Después, era mi madre la que discutía
con sus padres, en un ínfimo ring
en dónde nadie era capaz de esquivar los golpes.
De todas formas, yo nunca estuve expuesto
y cada vez que veía que la pecera iba a estallar,
me alejaba, encendía mi tele,
ponía todos mis sentidos
al servicio de mi balsa, mar adentro,
de espaldas a la catástrofe.

*

Mis padres me usaban de burro de carga
hablando mal, el uno del otro.
Me tocaba transportar material radioactivo
y el líquido espeso de las conversaciones
se filtraba en su goteo
pero a mí no me importaba convertirme
en un burro fluorescente
brillando en medio de la noche.

*

Algunas noches de insomnio, en plena madrugada
caminaba hacia la heladera.
Era chico y también
uno de los más gordos de la escuela.
No tenía muy claro por qué
pero en medio de la noche, abrir la heladera
y dejarme hipnotizar por su luz
me calmaba. Por eso
me siento amigo de los que roban,
de los que se drogan, de todos esos pibes
en la esquina, esperando.

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Patricio Foglia nació en Buenos Aires, en 1985. Publicó Temperley (En el aura del sauce, Subpoesía, 2011), Lugano 1 y 2 (Viajero Insomne, 2014), La escafandra (Mágicas Naranjas, 2015), Tokio (Caleta Olivia, 2016) y Todo lo que sabemos del cielo (Caleta Olivia, 2018). Compiló y prologó la antología de poesía y ciencia ficción Los fuegos de Orc (Mágicas Naranjas, 2016). Tradujo, junto con Natalia Leiderman, Salto del ciervo, antología de poemas de Sharon Olds y El pájaro rojo, de Mary Oliver (Caleta Olivia, 2017). Coordina el sitio malonmalon.com.ar. Colabora en el ciclo de lecturas El Rayo Verde, que organiza Osvaldo Bossi.